miércoles, 18 de febrero de 2009

Verdades

No sé... por qué pensé esto. No me importa, igual...

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La verdad como la conocemos es definida como la conformidad existente entre lo que se expresa y la situación real de algo o el concepto real que se tiene acerca de un tema. Manejada hoy en día, es cualquier declaración que siga la lógica y la razón que rige al mundo que nos rodea como seres humanos.

El problema de la verdad no es en realidad si es que se adapta a las leyes de la razón y la lógica del mundo, sino quien las adapta y quien decide que se adaptan. Las verdades son entonces subjetivas. Ente estas verdades subjetivas están las más simples como “A mí me gusta el morado”, que puede ser absolutamente verdadero, y “Meter a la cárcel a alguien que robó comida por hambre está bien”, que puede ser totalmente verdadero dependiendo del sujeto que enuncie esa verdad.

Una verdad objetiva, por el contrario, limita todo lo que tenga que ver con los gustos u opiniones de el sujeto y existen dos tipos, una es la totalmente ajena a un ser y la otra es la que, aparte del punto anterior, no presenta ningún cuestionamiento posible. Para el primer ejemplo está “Quien roba, debe ser encarcelado” y para el segundo está algo tan simple como “El cielo es azul”. “El cielo es azul” es irrefutable, eso la hace una verdad absoluta. Nadie puede decirnos que el cielo es verde porque a él se le antojó que el cielo fuera verde. Nosotros sabemos que el cielo es azul y esa es una verdad que no puede ser cambiada aporque se apega a las leyes de la razón y la lógica.

Por otro lado, están las verdades relativas. Tomemos de nuevo “Meter a la cárcel a alguien que robó comida por hambre está bien”. Aparte de ser una verdad subjetiva, porque alguien consideró que era lo correcto, es una verdad relativa porque habrá quien esté de acuerdo en que robar no está bien, pero que teniendo una fuerte motivación como la sobrevivencia, sea necesario. Esa es una verdad para él que dijo que estaba bien y es una falsedad para otro que dijo que estaba mal.

La gracia de las verdades en realidad no es que nos rijan, es que nos den un punto de vista claro de las cosas y que satisfagan las expectativas de uno como individuo que por medio de su razón y su lógica es capaz de llevar a una conclusión sobre algún punto que le deje satisfecho con el tema a tratar, el tema que fue analizado.

Quiero cerrar diciendo que la verdad no es más que un instrumento para regirnos –a nosotros mismos- por la vida con una plena conciencia de las cosas que nos rodean y depende de uno saber de qué se rodea, la verdad en mí depende de cómo yo veo las cosas y también de cómo las cosas son. Una verdad que no se adapta a lo que es, no es una verdad es quizás una convicción, pero no es una verdad. Las verdades por lo tanto creo, no son relativas, son subjetivas. Existe una verdad, que tal vez no conozcamos, pero mientras es conocida, podemos acercarnos a esa verdad, utilizando la razón y encontrando el punto más cercano a la realidad posible.

Puede ser que mi verdad no sea la verdad, pero si mi verdad se acerca a la verdad, no contradice a esa verdad y se adapta al entorno y a las leyes de la lógica, mi verdad no es una falsedad, por más que no sea la verdad absoluta.

Esta es mi verdad por el momento.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Basura Espacial

A pesar de que empecé a escribir esto con lágrimas en los ojos terminé riendo. Supongo que quizas entonces cuplió con su propósito, y me gustó. Comparto.

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Me compadezco de mi misma mentalmente por varias razones hoy, por varias razones que me hacen recordar por qué soy lo que soy y porque lo desprecio tanto a veces.

Por supuesto nunca pienso “Ay, me das asco por ser cómo eres”. Sólo invade esa sensación horrible de presión en el pecho y de inconformidad con uno mismo y de pronto ya está una con los ojos llenos de lágrimas y a punto de soltar un alarido que sea capaz de arrojar el monitor a través del muro propio y el de los vecinos del perro ruidoso que fastidia por enésima vez en el día, seguramente porque vio una nube y decidió ladrarle. Nunca pienso que me doy asco a menos que piense en la razón por la cual me siento una… “Basura espacial”.

Me siento una basura espacial porque el día de hoy sucedió que coincidió todo. Coincidió ese estado de la materia en el que el hielo se derrite y empieza a ser líquido pero sigue siendo sólido y emana aire frío así que es un gas. Coincidieron mis peores tres estados: decidí ser al mismo tiempo romántica, egoísta y terrorista.

Hoy es uno de esos días románticos en los que se sueña con el príncipe de cabellos lacios y negros ondeantes en la tierra de la demolición del edificio contiguo, en su blanco corcel con los cascos jodidos por el asfalto. Uno de esos días en los que el príncipe no que viene a rescatar a la princesa porque hoy decidió que también quería ser príncipe, que hoy usa un karategi y que hoy tiene cara de “rudo”. Hoy la romántica decidió concentrar todas sus fuerzas en demoler su cordura.

Hoy es uno de esos días egoístas en los que no se está dispuesto a escuchar a nadie porque la cabeza está llena de los propios demonios como para andarse asomando a las magnolias del vecino. Ni aunque las presuma. Es uno de esos días donde lo único que se quiere es ser feliz y no se consigue porque uno intenta ser feliz por los medios incorrectos. Hoy la egoísta decidió fingir que estaba feliz hasta que no pudo más y el mecanismo de sonrisa se rompió.

Hoy en uno de esos días terroristas en los que importa un coño el mundo ¡le bajo al baño para que se vaya por la coladera! Y lo hago porque quiero y porque puedo, jódanse todos! Así de infantil, así de estúpido, así de ilógico, así de inmaduro. Hoy la terrorista decidió hacer lo que sabe hacer mejor: cagarla.

Hoy es uno de esos días en los que ruego por que se termine pronto, sé que si mantengo los ojos abiertos un minuto más, la lámpara china de mi cuarto se caerá… lloraré y luego el techo se acostará sobre mi eternamente.

(Yei)