Inauguro con un ocio viejo, viejo como la conciencia, como la amistad que perdí gracias a él:
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Me pregunto hoy, tal y como me pregunté ayer, si la capacidad de depender es tal que soportamos –y quizás hasta disfrutamos- darle lástima a la gente, alimentarnos de la compasión de otros, sufrir para ser mirados. ¿Sufrir por sufrir, sufrir por costumbre? Eso es sólo hacer un tango sin letra. Hoy, al igual que ayer y el día antes de ayer, llegué a una conclusión que no es conclusión sino simple abandono y deprimente rendición ante un razonamiento quizás muy ilógico y quizás muy mediocre para mí. La “conclusión” es siempre la misma: No me importa, que sea lo que tenga que ser, no tengo cabeza para pensar en mártires, no tengo tiempo para sufrir por cacahuates sin sabor.
Tenemos la cultura –la pésima cultura- de hacer del dolor una herramienta de chantaje, de convertir una lágrima real en un falso mar de kilómetros y kilómetros, y después de mucho tiempo, rascamos las costras de sangre para hacer salir a una gota (que era feliz tomando té con compañeras de trabajo), que más que sangre es vestigio de algo que quiso cicatrizar; Voluntariamente herir de nuevo la piel que empezó a cerrar, que tanto se tardó. Sólo para llorar a la sangre perdida y fingir que sigue corriendo. Sólo para hacer llorar al niño e infectarnos las yagas con los dedos fríos y sucios, fríos y sucios por estar entre inmundicia.
Hoy, al igual que ayer y el día antes de ayer, miro en los ojos vacíos de un ente que decidió ser ‘querido’... a costa de arrancarse las costras y desangrarse. “No me hagas despertar por favor, sé que no debo dormir... pero no quiero pararme.”
Ojos... que un día me dijeron, “Sé fuerte”. Ojos a los que no puedo decirles “Sé fuerte” porque... no me escucharán, acostumbrados a sufrir por costumbre.
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Supongo, que la costumbre es más fuerte que la mayoría d elas cosas, cuando se pierde la voluntad y se queda solo siendo deseos, las almas fuertes tienen voluntad, las débiles viven de deseos, deseos que se quedaron solo en eso. Nunca fueron sueños, los sueños solo dejan de existir cuando se vuelven a lo factible, a lo real...
ResponderEliminarLa costumbre es una manera de vivir...
Me alegra encontrarte por aquí, ha mentí me alegra ser una metiche y andar viendo tu nick, así ahora se que estas aquí :)
Te amo~