Nuevo. Curiosamente rosa, nunca había imaginado princesas tan vividamente, pero henos aquí, todas lo somos.
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Tengo tanto tiempo sentada esperando, que a veces debo levantarme a desempolvar mis sucias zapatillas de cristal, a reconvertir a las ratas en corceles, a rizar mis cabellos ya lacios y sucios, a retocar mi maquillaje y a disimular las lágrimas.
Han pasado muchos años desde que me puse el vestido, que no recuerdo ni qué sentí cuando lo hice. ¿Estará pasado de moda? No lo sé, no puedo saberlo, nunca he ido a un baile, nunca he perdido mi zapatilla. He cantado y visto ir y venir princesas, he visto ir princesas y regresar reinas mientras he estado sentada al pie de este árbol, debajo de las hojas que caen por tercera vez, encima del mismo suelo que pisé hace tanto y tanto tiempo por primera.
Nunca pierdo la calma, he aprendido que la espera es mi mejor amiga, que la resignación es mi amada, la paciencia es mi motto. No suelo alzar los ojos para ver más allá del bosquecillo, no suelo caminar muy lejos de mi árbol. El sol me cae en las pestañas en el mismo lugar donde las abandonó. Dos días parecen uno, igual que cinco, que diez, que cien.
Y canto, canto para no aburrirme, canto para entretener a las otras princesas, canto para acompañar a los pajarillos… Aún cuando ellas regresan con las zapatillas gastadas canto… Canto duc in altum… porque es de lo único de lo que puedo jactarme, de que a veces canto y de que ninguna princesa antes le había cantado tanto… a quien no está y no parece aproximarse.
Me limpio las zapatillas, me rehago el peinado, me maquillo de nuevo, me procuro corceles y me seco las lágrimas. Todo para, una vez más, sentarme a cantar mientras imagino que esta vez… esta vez, alguien va a escucharme.

Nunca dejes de cantar :) Tú canto es la melodía que escucho lejana pero cálida, como para hacerme compañía en mis noches de insomnio en mis mañanas cansadas, en mis días largos, en mis tardes frías hasta que todo comienza de nuevo, sigue cantando que tu canto es mi compañía ...
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